Las Emociones y la Piel

Que es la piel, ese tejido que cubre absolutamente todo nuestro cuerpo, para protegernos de una gran cantidad de elementos externos. Como todos lo sabemos, existen una gran cantidad de síntomas, padecimientos o enfermedades que dañan o afectan nuestra piel. Y claro, que cada una de ellas, muy diferente a la otra.

lo primero que tenemos que tener claro, es que la piel SIEMPRE, representará un CONFLICTO DE SEPARACIÓN. Y cada síntoma en piel, dependiendo de la zona del cuerpo afectada y/o las características del síntoma, dará las pistas complementarias para identificar el conflicto emocional que estamos viviendo.

Un cáncer de piel desde luego, no implicará el mismo grado de impacto emocional que un simple eczema. Un vitíligo jamás tendrá el mismo grado de impacto emocional que un paño, y aun con sus diversos grados de impacto emocional y las variantes circunstanciales, siempre cualquier síntoma en la piel, implicará separación.

Ahora definamos lo que para nuestro cerebro inconsciente es una separación. Lo primero que deberemos analizar, son las “variantes” existentes o posibles para dicho término porque sentirse separado de algo o de alguien, puede ser un concepto completamente real, como un divorcio, por ejemplo, o algo completamente simbólico como “ya no uso ese suéter que tanto me gusta porque ya no me queda”. Y ambos, dependiendo de mis expectativas, creencias, costumbres y carácter, pueden afectar mi piel.

En la medicina alópata, aún se considera que cualquier conflicto o problema en la piel, se debe a predisposición genética, mala circulación, estrés, alimentación, sensibilidad al contacto, etc. Y lo cierto es que si bien puede existir una relación indirecta con estos elementos, lo cierto es que lo que realmente inicia un problema en nuestra piel, es una emoción mal gestionada.

¿Y por qué la piel representa la SEPARACIÓN? Porque cerebralmente, el cerebro procesa la información de “sentirse desprotegido” con el tejido cutáneo, afectándolo automáticamente. El cerebro, es impactado en su Corteza Sensorial siempre que estamos estresados ante una experiencia real o simbólica de “contacto piel con piel”. Sentirnos separados de nuestra pareja, de nuestros padres, hermanos, amigos, hijos, de nuestro trabajo, de nuestros compañeros, de nuestra mascota, de nuestros pasatiempos, de nuestros gustos, de nuestros principios, de nuestro país, de nuestra casa, de nuestras costumbres, etc.

En la piel entonces, mientras permanezcamos “estresados” por la separación vivida, real o simbólicamente (lo que implicará que estamos en la Fase Activa del Conflicto Emocional), sufriremos en nuestra piel, la pérdida de células epidérmicas, produciendo una variable (dependiendo de cada persona) sensibilidad al contacto. Estos es, nos puede doler la piel al tocarla. También puede no doler nada pero sí mostrar cambios de color, manchas, etc. Esta sensibilidad al contacto, se produce por una sencilla y clara razón, es la orden que envía el cerebro, para que la misma piel, esa que ya no es sensible al contacto, vuelva a “ser Dañada”. El cerebro toma dicha separación emocional y simbólica, como separación REAL. Es decir, como si de verdad nos hubieran arrancado la piel.

Solucionar (emocionalmente), cualquier problema en la piel, cuando justo estamos en éste período de “falta de sensibilidad” es crucial, porque de dejarlo pasar, dejarlo para después, dejarlo avanzar, etc, puede provocar que permanezca por muchísimo tiempo e incluso empeorarse. Se trata de resolver la emoción, el asunto psicológico que nos alteró, que nos preocupó, que nos hizo sentirnos separados.

Ahora bien, cuando por fin logramos solucionar esa vivencia dolorosa que nos hizo sentir separados o desprotegidos, cuando hemos superado ese sentimiento de separación, cuando hemos aceptado lo ocurrido a nivel emocional, el cerebro inmediatamente enviará la orden al tejido, a la a piel de sanarse.

Entraremos entonces en la Fase de Solución del Conflicto Emocional, y aquí deberemos estar muy conscientes de que se presentarán características que podrían asustarnos. Por lo general, todo proceso de SANACIÓN en la piel, implica que el cerebro ha enviado la orden de reparar la piel dañada que comienza a sellarse el tejido, comienzan a reconstruirse las ulceraciones que existen. Durante éste proceso de sanación emocional, también se inflamará la piel, habrá comezón, tal vez algunas ámpulas o ampollas y aumentará la piel su volumen.

Con esto, podemos fácilmente concluir, que enfermedades de la piel como el eczema, la rosácea, la urticaria e incluso el herpes, son nada más y nada menos que “fases de reparación” de conflictos emocionales. Sin signos positivos, es el proceso natural y biológico de sanación, por lo que lo único que deberá hacerse es esperar a que el proceso termine.

Y con este dato tan importante, seguramente muchos de ustedes se preguntarán, cómo puede ser que un eczema por ejemplo, dure años, y la respuesta es sumamente sencilla, el conflicto emocional regresa una y otra vez, se activa y se desactiva y con ello, el cerebro entra en un ciclo de “dañar” y “reparar” la piel de manera constante, lo que nosotros llamaríamos de manera “crónica”, que más bien sería “cíclica”.

Este concepto de “crónico”, de enfermedad crónica, no es más que recaídas emocionales, por lo que si no hay una toma real de conciencia, de cambios en nuestro entorno, jamás por muchos medicamentos que tomemos o apliquemos se llegará a la solución.

En todo caso crónico de piel, o en esas enfermedades que ya han durado meses o años, como el vitíligo, la psoriasis, el paño, etc. Incluso el acné, se deberá identificar necesariamente a la persona o a la situación DETONANTE, que nos hace recaer una y otra vez. Y en específico, por ejemplo, en el caso de la Psoriasis específicamente, no sólo existe un conflicto de separación, sino que hay presentes y de forma simultánea, dos conflictos de separación activos.

En los niños, por ejemplo, todo conflicto de la piel, además de obedecer a las emociones de los padres, incluyen también separaciones percibidas por el menor, el nacimiento de un hermanito, que mamá se vaya a trabajar, el miedo a que los padres se separen, etc. Así que en asuntos de piel de niños, habremos de poner mucha más atención. Y es importante saber, que toda dermatitis en los niños es Fase de Reparación, es decir, el menor ha superado la emoción de “separado”. Y lo que habrá de hacerse será estar conscientes de lo que pudo haber vivido o sentido el menor para evitar que se repita. Así que, como ven, si bien el conflicto de la piel, en general, es separación, habremos de poner muchísima atención a los detalles que lo rodean.

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